Close your eyes.

Close your eyes.

miércoles, julio 18

Sabor de amor durante 365 días.


Tenerte conmigo es lo mejor por lo que he luchado hasta el momento. Me he dado cuenta de que te has convertido en lo que quiero que me acompañe siempre, te has vuelto en la sensación que me alegra cada mañana y me hace emocionarme cada noche.


No existe un momento del día en que pueda apartarme de ti. El mundo parece distinto cuando no estás junto a mí. No hay bella melodía en que no surjas tú, ni yo quiero escucharla si no la escuchas tú. Es que te has convertido en parte de mi alma, ya nada me consuela si no estás tú también. Más allá de tus labios, del sol y las estrellas, contigo a la distancia amado mío, estoy.


Sentirte lejos no es una sensación nueva, extraña, pero tampoco es un impedimento para que nos convirtamos en lo que tantas veces hablamos los dos. En la definición de la palabra JUNTOS.


Por un beso, por un abrazo, por un "te quiero", damos fuerza al tiempo y quitamos peso a las horas, sólo por encontrarnos y disfrutar de lo que es nuestro. Esto que llevamos formando un año entero y que no queremos perder, porque sí, porque es nuestro. De nadie más.




Somos sólo uno. 
Nunca nos encontramos solos porque tenemos la voz del otro.
Siempre, es siempre. Cada día, cada hora, cada momento juntos, inolvidable. Superamos muros que nos ayudan a seguir confiando en nosotros, porque nunca podremos cambiar esto, lo que tenemos dentro.


Un año que, al fin y al cabo, no es nada frente a lo que ya vivimos toda la vida y, lo más especial, no es comparable a lo que nos espera. Tanto en tiempo, como en momentos y emociones. Por que te quiero. Te quiero muchísimo.


Te espero. Te esperaré. Cumpliendo lo tercero. Lo primero y lo segundo, se acercan.


Te doy las gracias por ser así, me enseñaste a quererte y a sonreír. Conquistaste mi alma sin presumir, te inventaste el arte de no fingir. Te doy las gracias por convertir mi desaliento en ganas de vivir que me faltan palabras pa´ describir este sentimiento de alegría y lamento cuando pienso en ti. Dime cómo superé todos mis calvarios y me acostumbré a tus labios como fecha al calendario y me acostumbré a tu magia como el triste a la nostalgia, como el colegio a la infancia, como amistad y confianza. Y, qué será esto que va y me ahoga y destruye, me hace flotar y que me construye, que me lamenta y me hace dudar, que me contenta y me hace confiar. Es que me sobra espacio y estoy reducido, y hay mil estrellas en el techo donde miro y sólo pienso cuando pienso que te olvido y sólo vivo cuando olvido que te has ido. Te doy las gracias.

Gracias. Por todo. Y porque no habrá regalo más especial que el que me acabas de ofrecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario