Close your eyes.

Close your eyes.

domingo, agosto 5

Desde 1939 hasta la eternidad.

Carmen. Martina. Blanca. Pilar. Julia. Adelina. Elena. Virtudes. Ana. Joaquina. Dionisia. Victoria. Luisa. Orgullo. Fuerza. Lucha. Ellas.13.

"Trece rosas". Trece soles que se apagaron ante el odio franquista, ante el miedo por las libertades y los derechos. Trece mujeres fusiladas y reprimidas por su lucha y su tesón, pero siempre vivas en la historia, esa que nunca se cortará y que permanecerá en nuestra memoria y nuestros libros, esa por la que seguiremos reviviendo emociones y por la que nunca dejaremos de pelear.

No hay olvido... Ni perdón. Por vosotras y por toda la sociedad que no pudo gritar su libertad, aunque sí cantar sus ideales. Cantamos por lo mismo, con distinta voz, aunque mismas intenciones.

Gracias, luchadoras. Gracias por no permitir que vuestras voces se pierdan en el tiempo, porque la razón por la que hoy os recordamos es sólo creada por vosotras.

martes, julio 31

Toda estrella se apaga algún día. Y a los que creemos en su brillo no nos queda más que sufrir y aceptarlo.

sábado, julio 28

Necesidad e ilusión por que vuelvas.

Fuerza para esto. Necesidad para lo otro. Ilusión que sobra.

Esto es luchar, lo otro es vivir.

Ilusión es la fuerza y la necesidad.

lunes, julio 23

Puta tú, distancia.

Que me duele si respiro, respirando cuando te pienso.

Sólo calma y calmo el alma amando tu figura. Sin color ni en pintura quiero locura sin tu amor.

Dame paz, dame guerra, dame un bunque en cada rincón del sentimiento sentido en el abrazo de nuestro destino.

Con un beso, beso el cielo: azul y aire aireado por la tensión que la cuerda de la distancia da a nuestra historia, siempre perseguida por esa vuestra cuerda compartida del destino, nudos de ti. Puta tú, distancia.

miércoles, julio 18

Sabor de amor durante 365 días.


Tenerte conmigo es lo mejor por lo que he luchado hasta el momento. Me he dado cuenta de que te has convertido en lo que quiero que me acompañe siempre, te has vuelto en la sensación que me alegra cada mañana y me hace emocionarme cada noche.


No existe un momento del día en que pueda apartarme de ti. El mundo parece distinto cuando no estás junto a mí. No hay bella melodía en que no surjas tú, ni yo quiero escucharla si no la escuchas tú. Es que te has convertido en parte de mi alma, ya nada me consuela si no estás tú también. Más allá de tus labios, del sol y las estrellas, contigo a la distancia amado mío, estoy.


Sentirte lejos no es una sensación nueva, extraña, pero tampoco es un impedimento para que nos convirtamos en lo que tantas veces hablamos los dos. En la definición de la palabra JUNTOS.


Por un beso, por un abrazo, por un "te quiero", damos fuerza al tiempo y quitamos peso a las horas, sólo por encontrarnos y disfrutar de lo que es nuestro. Esto que llevamos formando un año entero y que no queremos perder, porque sí, porque es nuestro. De nadie más.




Somos sólo uno. 
Nunca nos encontramos solos porque tenemos la voz del otro.
Siempre, es siempre. Cada día, cada hora, cada momento juntos, inolvidable. Superamos muros que nos ayudan a seguir confiando en nosotros, porque nunca podremos cambiar esto, lo que tenemos dentro.


Un año que, al fin y al cabo, no es nada frente a lo que ya vivimos toda la vida y, lo más especial, no es comparable a lo que nos espera. Tanto en tiempo, como en momentos y emociones. Por que te quiero. Te quiero muchísimo.


Te espero. Te esperaré. Cumpliendo lo tercero. Lo primero y lo segundo, se acercan.


Te doy las gracias por ser así, me enseñaste a quererte y a sonreír. Conquistaste mi alma sin presumir, te inventaste el arte de no fingir. Te doy las gracias por convertir mi desaliento en ganas de vivir que me faltan palabras pa´ describir este sentimiento de alegría y lamento cuando pienso en ti. Dime cómo superé todos mis calvarios y me acostumbré a tus labios como fecha al calendario y me acostumbré a tu magia como el triste a la nostalgia, como el colegio a la infancia, como amistad y confianza. Y, qué será esto que va y me ahoga y destruye, me hace flotar y que me construye, que me lamenta y me hace dudar, que me contenta y me hace confiar. Es que me sobra espacio y estoy reducido, y hay mil estrellas en el techo donde miro y sólo pienso cuando pienso que te olvido y sólo vivo cuando olvido que te has ido. Te doy las gracias.

Gracias. Por todo. Y porque no habrá regalo más especial que el que me acabas de ofrecer.

viernes, julio 6

Las ganas que tengo de ti no se quitan con mil lágrimas.

La vida que me queda por delante es demasiado corta para todo lo que sueño compartir contigo.
Pienso en tus abrazos y en lo necesarios que me resultan cada día. Y no los tengo. Es el brote que nace de mi estómago llegando a mi pecho lo que me recuerda que eres tú el dueño de mis besos, lo que me da fuerzas para continuar echándote de menos. El brote que estalla en llanto lo que refuerza mis ganas de ti porque mi sustancia existencial eres tú, el aire que llega a mis pulmones y el sentimiento que reaviva mi alma.
Es cada palabra la que impulsa una lágrima más en mis ojos, que brillan y reflejan los tuyos porque son los que proclaman mi aliento. No hay nada que me impida ser tuya y gritar que necesito tu mano para poder mover mis piernas hacia adelante. Sin tu mano, el tiempo tendría las raíces de mis pasos. El tiempo quedaría estancado, paralizado.
Tú eres el que da sentido a mi tiempo. Nadie puede ser más precursor que tú de mi voz, de mi aire, de mi futuro.

miércoles, julio 4

Porque te quiero y en mis deseos estás tú.

Rumbo aquí las nubes que impedirán al Sol aparecer con tu sonrisa.

Se la llevan.
Lejos.

Y mientras, espero.
Y esperaré a que vuelvas, sin moverme.

miércoles, abril 18

El dieciocho.

Después de nueve meses lo único que puedo decirte que no te haya dicho antes es... nada. Todo lo sabes ya. No hay nada mío que no sepas o que no conozcas desde que nos conocemos. Nueve meses no es nada comparado con lo que nos queda. Con todo lo que nos prometimos que vamos a cumplir. Por ti, por mí, por nosotros, por los abrazos que necesitamos tener. Por todo eso y por más. Porque podría seguir escribiendo nueve meses seguidos, nueve años seguidos, todos los momentos que recordamos. Por todo. Te quiero. Te quiero mucho.

miércoles, marzo 28

Dos corazones que son uno.

Si el corazón que adoro pasan traidores filos,
has de ver de mi pecho manar la sangre a hilos.
Me apagaré al suspiro de Arlequín, como luz
que apaga misterioso viento, al pie de una cruz.
¡El mismo golpe puede pasar dos corazones
si en el pecho de uno tiene el otro prisiones!

jueves, febrero 23

En las tablas.

A veces, te paras ante el mundo. Te paras ante ti mismo y te replanteas tus pensamientos, esos que siempre tienes en tu cabeza pero que normalmente no sientes por donde se mueven. Entonces, cuando suspiras, el corazón se te acelera y el aire recorre tu cuerpo. Sientes como llega hasta el alma y sin saber muy bien por qué, duele. Te golpea los sentidos, cada uno de ellos, los seis. Te paraliza la mirada hacia el vacío, te aísla del mundanal ruido, tu boca se queda sin saliva (como si de un desierto se tratase), no sientes la brisa que intenta acariciarte sin molestar y que arrastra perfumes de primavera que ni siquiera percibes. Y el mayor golpe, el que te demuestra que no todo está acabado, que no todo se quedó sin solución. El peor golpe, el mejor golpe, el más fuerte, el del alma. El golpe que recibes en tus sentimientos y en tus pasiones, en lo que está dentro de ti y que sólo algunas personas tienen el privilegio de desarrollar. Ese sexto sentido que siempre está presente pero que sólo, en ciertas ocasiones, sale a relucir, sale a la vista de los demás cuando menos te lo esperas. Suele ocurrir cuando no estás dispuesto a seguir luchando por tus deseos, pero también cuando te dispones a pelear por ellos, cuando crees que únicamente lo que merece la pena no soltar, son tus sueños. Ahí es tu sexto sentido el que te grita que, por favor, por ti, ates tu mano a tus emociones, a esas sensaciones que te hacen llorar. Pues son esas lágrimas, por pocas que sean, las que te demuestran que tus sueños son el motor de tu vida y que nunca debes abandonarlos.

Y tras experimentar esto, ha pasado una milésima de segundo, entonces abandonas esa parada ante el mundo y continúas moviéndote por el escenario. Atándote a la emoción del momento. De todos los momentos.

martes, enero 3