Close your eyes.

Close your eyes.

sábado, diciembre 31

La magia del 2011.

Gracias, gracias por cada día de cada uno de los meses de este año. Gracias por las charlas, por los abrazos, por las cenas, por las fiestas, por SWANSEA, por los besos, por los apoyos, por los post-exámenes, por las presentaciones, por los maquillajes, por las nuevas amistades, por el cariño, por los conciertos, por los mil y un lingotazos, por el cocktel rojo con limón, por el tekila, por la música, por las fotos, por el amor... por todo. Porque sé que el 2012 permanecerá con esa misma magia.
FELIZ AÑO NUEVO, babies.
                                 




Y tú...
Este fue nuestro año. Fue el comienzo de esto a lo que no le vemos el fin. Porque no lo tiene.
Feliz año nuevo. El mío sé que lo será, contigo. Te quiero.

lunes, diciembre 26

Dosis crítica.

Vamos Holly, ¡no estés tan triste! En Italia durante los treinta años de los Borgia hubo guerras, terror y derramamiento de sangre. Pero también tuvieron a Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza vivían en amor fraternal: quinientos años de democracia y paz. ¿Y qué resultó de todo eso? El reloj de cuco.

domingo, diciembre 18

Cinco.

Segundo a segundo. Minuto a minuto. Hora a hora. Día a día. Semana a semana. Mes a mes. 
Va creciendo nuestro tiempo juntos, nuestra afortunada despreocupación por el mundo de los mortales. Vamos formando una historia mientras forjamos un amor distinto a ese de las películas. Vamos dando personalidad a un tiempo que creamos con la esencia de las miradas. Suspiramos por las palabras, por las caricias y por nosotros. Creemos que una vida juntos será nuestra mejor opción. Te aseguro que es la única opción que quiero escoger.






Convirtiendo esto en un vida a vida
Te quiero.

martes, diciembre 13

Te quiero. Te adoro. Te amo. Te todo.

Así empezarían mis peores palabras para ti. Sí, las peores. Porque las mejores aún no se han inventado. No encuentro ninguna manera de expresar lo que siento por ti. Eso que quiero demostrarte, que quiero regalarte. Lo que crece cada día más, con cada beso, cada mirada y cada lágrima. Ese brillo que ilumina tu cara y hace que sea yo la que brille. Porque junto a ti no soy la misma que buscaba hace tiempo una sensación perfecta, junto a ti soy la que encontró esa sensación. Busqué en el aire, en el suelo, en el mar. Busqué en mil almas. Busqué sin saber que estabas delante. Acompañándome, dándome tu mano, traspasando los límites del cariño. Ahora, traspasando los límites del corazón. Porque, entre tú y yo, no hay fronteras. Porque, entre tú y yo, no hay barreras. Porque, para nosotros, cariño, no hay límites que nos frenen. Nosotros tenemos la clave para luchar contra el final y crear nuevos principios. Todo, juntos.

jueves, diciembre 8

Me basta así.

Si yo fuese Dios 
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—;
                                entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas...
(Escucho tu silencio.
                     Oigo
constelaciones: existes.
                        Creo en ti.
                                    Eres.
                                          Me basta).

martes, diciembre 6

El amor hace que la realidad sea mejor que los sueños.

El amor es paciente, el amor es servicial. El amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza. No busca su propio interés, no se incita. El amor no es rencoroso, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás.