Close your eyes.

Close your eyes.

lunes, octubre 17

Vuelve el 18. El tercero.

Que me den una razón para volar. Que me den sólo una para llegar al cielo. Que me recomienden la escalera que debo subir cuando se agoten mis alas. Que me presten un brazo que tomar al ofrecer mi mano. Que unos ojos me indiquen hacia donde mirar cuando los míos se apaguen. Que me obliguen a mirar una luz que me deslumbra. Una luz que no provoca sombras, que deja huella en cada esquina, que en cada sueño llega a despertar al mundo. Una luz que significa tranquilidad. Tu luz, la que me da vida.  Tú, el que me hace volar hasta agotar mis alas y elevándome hasta el cielo. Tú. Tus ojos son los que guían los míos, cegados con esa luz, impaciente, imperativa, cautivada, enamorada. Tu luz, la que enmarca mis sueños y me despierta entre nubes en la noche.       








Que me den la razón de mi existencia escrita en tinta imborrable, metida en una cajita de cristal. Irrompible. Para siempre.
Te quiero. 

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