Close your eyes.

Close your eyes.

viernes, diciembre 17

El dieciocho es el número natural que sigue al diecisiete y precede al diecinueve.


Así es, sigue al diecisiete. Un cambio radical, no tanto para muchos, pero sí para algunos. En una hora concreta pasas de ser menor de edad, con voz pero sin voto, a cumplir esa mayoría tan deseada, con voz y con voto. Llegar a los dieciocho trae a la mente sensaciones que hacen que desees amanecer en el día clave cuanto antes. Pero también hace que te desconcierte eso de la responsabilidad, los deberes, el aumento de tus derechos, la independencia, la madurez, el control, la cordura, la realidad, la vida. La inseguridad, el miedo, la idea de tener que vivir con los pies en la tierra, se te viene encima. El tiempo pasa demasiado rápido. Todos soñábamos con ser mayores. Te emocionaba ver cómo dos extraños se conocían en un café y el chico invitaba a la chica a una limonada, conversaban y llegaba la noche entre risas y bromas. ¿Y luego? Luego se enamoraban. Eso puede pasarte. Sí. Tal vez. ¿Y luego? Luego llegan los problemas. Desengaños, mentiras, falta de apoyo, desinterés, espacio… Sumando el estrés del trabajo, el ascenso de la hija repipi del jefe, la conferencia que no salió bien, los cuatrocientos virus que hicieron que perdieras el documento que llevabas trabajando durante semanas… Eso es la vida. Eso es el futuro que a todos nos espera y al que deseábamos llegar alguna vez cuando vivíamos en la ignorancia, cuando vivíamos en ese sueño que intentábamos reflejar sirviendo copas fingidas en el mueble-bar de casa de tus abuelos o en tu habitación dando clase a tus peluches. Es la parte mala de hacerse mayor, época donde muchos pierden la ilusión. Pero, ¿sabes qué? Que yo sé que toda esa parte mala puede mejorarse. Los dieciocho, tiempos difíciles. Tiempos en los que debes escoger tu camino, elegir cómo quieres que tu vida sea lo mejor posible, elegir con cuál de tus pasiones compartirás tu camino. Después la vida fluye sola. Cuando todo lo malo te aceche (que lo hará, vaya que si lo hará), sólo acuérdate de una cosa: disfruta, ahora es cuando empiezas a vivir, antes era un primer contacto con el mundo. Sabías que esto sería difícil, no finjas que te sorprende y piensa en lo que podrás conseguir. La cordura no significa no poder seguir soñando, el mundo no debe dejar de soñar, no puede tener los pies en el suelo más tiempo de lo debido, no le es ni siquiera opcional perder las ilusiones. Eso nunca. Descubrirás lugares que ni sabías que existían, sentirás emociones que pensabas que no llegarían, conocerás gente que mejorará tu vida, vivirás momentos que jamás podrás olvidar. Seguirás queriendo ir al karaoke con tus amigos, bailar como locos sin importarte nada, disfrutar de ese instante en que… STOP, el mundo ha dejado de girar por un momento. Por eso, los dieciocho, mis dieciocho, me dicen: sueña, consíguelo y no pierdas la ilusión.

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