Close your eyes.

Close your eyes.

sábado, octubre 30

"Adiós, amor".


Tengo que irme ya. Abrázame. Déjame marchar, no llores más. Túmbate otra vez, te dormirás. Te he dejado atrás y pienso en ti. Oigo “adiós, amor” caer sobre mí.  Quiero irme de allí, no puedo escapar. Necesito volverte a abrazar. Salgo del portal, quiero morir. Tú en la habitación, llorando por mí. Tú me has hecho tan feliz que siempre estaré a tu lado, cuidando de ti. Ven, cálmate no llores más, si cierras los ojos verás que sigo junto a ti. Que no me iré sin besar una de esas lágrimas que van desde tu cara al mar. La vida viene y va y se va...

martes, octubre 26

Sus sueños se han ido.


Hoy se ha vuelto a dejar la cabeza en la almohada y ha vuelto a salir, siempre tan despistada, se ha escapado por la ventana. Aunque no quiera crecer, ha crecido; aunque no quiera dar, ha cedido lo que hay por debajo de su ombligo. Cabezota como la que más. Mentirosa no sólo por piedad. Y los sueños que tiene son los que se ha ido dejando detrás. No te enamores del brillo de su piel, no te enamores de esos ojos caramelo. No te enamores que no piensa volver. Mejor que creas que esto sólo ha sido un sueño.

jueves, octubre 21

Abrázame.


- Hoy es el día en que decides qué hacer conmigo.
- ¿Crees que nunca he pensado en ello?
- Has pensado en ello, pero nunca te habías dado cuenta de que en algún momento tendrías que actuar y demostrar lo que de verdad quieres. Puedes decirme que soy yo, pero no lograrás que sea feliz hasta que tomes la decisión de abrazarme.

martes, octubre 19

.

Me sentí como una tonta. Había ido tan lejos con mis sentimientos por ese hombre que no me había dado cuenta que estaba ahí fuera, sola.

Perhaps.

- No tengo nada que hacer. He venido para verte a ti. –En realidad no esperaba hablar con él, solo verlo desde lejos-. Vuelvo a Europa mañana por la mañana. –Todo lo que quería era ver a Peter unos instantes, aunque él nunca se enterara.
- ¿Puedo invitarte a una taza de café? –preguntó Peter, y ambos sonrieron al recordar la Place de la Concorde y aquella primera noche en Montmartre.
Peter la cogió de la mano y juntos emprendieron el camino hacia la libertad.

domingo, octubre 17

Si había que zanjarlo, llegó el momento de decidirme a hacerlo. No prometo olvidarte, promero intentarlo.

martes, octubre 12

.

Sólo quiero hacer una limpieza para que en cada rincón vacío del pasado no exista polvo, donde cada ácaro del pasado se convierta en algo bonito y brillante.

lunes, octubre 11

Cry.

[...] Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca.Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y todo el día!
Oliverio Girondo


Somos dos.


"Yo no decido sobre lo que voy a escribir. No, yo espero a que algo ocurra." 
J. Saramago.

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Volverán los días de pasión robada, los silencios nunca cuentan la verdad. Esta herida me ha vestido desnudando mi fragilidad. Este amor no tiene olvido ni fecha de caducidad.

Ocúltatelo.

Tratábanse con una llaneza, una alegría, una broma y una confianza semejantes a las de aquellos niños, camaradas de juegos y diversiones, que se quieren con toda el alma sin decírselo jamás, ni darse a sí mismos cuenta de lo que sienten.

jueves, octubre 7

Familia.

- ¿Sabes ese momento en el que te das cuenta que la casa en la que has vivido ya no es tu casa? De repente, aunque tengas un sitio donde poner tus cosas, la idea de casa desaparece.
- Yo aún me siento a gusto en mi casa.
- Un día cuando te vayas te pasará, y ya no habrá vuelta atrás. Ya no lo recuperarás jamás. Es como sentir nostalgia de un sitio que ya no existe. Tal vez sea ley de vida, ¿no crees? Y no volverás a sentir lo mismo hasta que crees tu propio hogar, para ti, para tus hijos, para la familia que formes. Es como un ciclo. No sé, yo lo echo de menos, ¿entiendes? A lo mejor eso es una familia. Unas personas que echan de menos el mismo lugar imaginario.

sábado, octubre 2

"Hermoso".

- Qué hermoso - dije mirando también hacia la Luna.
- No está mal - contestó él como si no fuera nada del otro mundo.- Pero yo no usaría la palabra "hermoso". No cuando tú estás aquí al lado para poderte comparar.

viernes, octubre 1

Cuando se ama y se siente una amada, ¡la vida es buena!

[...]
-Nuestra vida pasaba, como un sueño de oro, del que no sospechábamos que se podría despertar.
-Una hermosa tarde en que todo parecía sonreír a nuestro alrededor, en que el sol poniente encendía el ocaso y arrebolaba las nubes, y de la tierra ligeramente húmeda se levantaban efluvios de vida y perfumes de flores, dos amantes se detuvieron a la orilla del agua y al pie del tronco que nos sostenía.
-¡Nunca se borrará ese recuerdo de mi memoria! Ella era joven, casi; una niña, hermosa y pálida. Él le decía con ternura: «¿Por qué lloras?». «Perdona este involuntario sentimiento de egoísmo -le respondió ella, enjugándose una lágrima-. Lloro por mí. Lloro la vida que me huye. Cuando el cielo se corona de rayos de luz, y la tierra se viste de verdura y de flores, y el viento trae perfumes y cantos de pájaros y armonías distantes, y se ama y se siente una amada, ¡la vida es buena!» «¿Y por qué no has de vivir?», insistió él, estrechándole las manos conmovido. «Porque es imposible. Cuando caigan secas esas hojas que murmuran armoniosas sobre nuestras cabezas, yo moriré también y el viento llevará algún día su polvo y el mío, ¿quién sabe adónde?» Yo lo oí y tú lo oíste, y nos estremecimos y callamos. ¡Debíamos secarnos! ¡Debíamos morir y girar arrastradas por los remolinos del viento! Mudas y llenas de terror permanecíamos aún cuando llegó la noche. ¡Oh! ¡Qué noche tan horrible!
[...]-Perdimos el color y la frescura.
-Perdimos la suavidad y la forma y lo que antes, al tocarnos, era como un rumor de besos, como murmullo de palabras de enamorados, luego se convirtió en áspero ruido, seco, desagradable y triste.
- ¡Y al fin volamos desprendidas!
[...]- ¡Ella también se desprendió de la vida y acaso dormirá en una fosa reciente, sobre la que yo me detuve un momento!
[...]


["Las hojas secas", Gustavo Adolfo Bécquer]