Close your eyes.

Close your eyes.

viernes, septiembre 3

Sólo ellos dos.

Me quedé en su casa. A lo mejor fueron dos días, a lo mejor fueron tres. ¿Para qué contar el tiempo? No nos importaban las horas, ni las estaciones, ni el curso de los días y las noches. No nos preocupaba si en la ventana lucía el molesto sol primaveral o las estrellas se enseñoreaban del firmamento. Nos era indiferente que lloviese, tronase o se hundiese el mundo. No existía nada excepto nosotros y nuestro amor.

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