Close your eyes.

Close your eyes.

viernes, agosto 27

Mcbealismo.

- ¿Por qué te importa tanto?
+ ¿Perdona?
- Lo de Whipper y Richard, que vuelvan juntos. ¿Por qué te importa tanto?
[...]
+ Me hace falta creer que funciona.
- ¿El qué?
+ El amor. La pareja. La fidelidad. La idea de que cuando dos seres se aman sigan siempre juntos. Necesito llevarme eso a la cama por la noche aunque me acueste sola. Es el Mcbealismo.


Se dice que el amor es llegar al compromiso, y por eso se colocan todos en posiciones comprometidas, así pueden llamarlo experiencias. Sea cual sea el secreto no creo que lo averigüe. Y no necesito la respuesta, tengo amigos, tengo esperanza...

jueves, agosto 26

Para limpiar el alma hay que llorar.


Fue tan fuerte mi promesa, siempre fuiste mi princesa, aunque ahora digas "no". Y tan frágil mi inocencia que ya no le quedan fuerzas a mi corazón. La vida da vueltas. Que vueltas da la vida nuestra. Se desvanece en un descuido y se detiene en un latido. Hoy te recuerdo la mitad del recuerdo que se va contigo a otro lugar. Sólo me queda comenzar, ya no importa la verdad, ni el principio ni el final. Hoy mis lágrimas de sal, son lágrimas del mar.

Carrie.

Cuando Charles Dickens escribió: "El mejor de los tiempos es el peor de los tiempos", creo que debió de haber tenido una aventura con su ex novio casado.

miércoles, agosto 25

Breve encuentro.


Este sufrimiento no puede durar. Debo recordarlo y tratar de controlarme. Nada dura realmente. Ni la felicidad ni la desesperación. Ni siquiera la vida dura tanto. Llegará un día en el futuro en el que no piense en esto nunca más, en el que pueda mirar atrás y decir en paz y tranquilidad lo tonta que fui...

martes, agosto 24

El sofá de Cloe (IV)

Un café. Tras secarse las lágrimas de la cara Cloe fue a por un café. Pensó en llamar a alguien para contarle lo que le estaba pasando por la cabeza. Pero no lo hizo. Además, ¿a quién llamaría? ¿A Susan? No, le diría lo bien que le iban a ella las cosas para "consolarla". ¿A Misha? No, se pondría a llorar con ella sin remedio alguno y acabarían peor de como empezasen la conversación. ¿A Nina? Tampoco, estaba demasiado ocupada mandándose mensajes con su nuevo novio y el móvil no dejaría de sonar en toda la reunión. La única que le quedaba era la adorable Greta. Simplemente no quería llamarla. Sabía que podía consolarla y que la ayudaría a salir de casa para despejarse. Pero no quería. Greta siempre se estaba preocupando por sus amigos, tanto hombres como mujeres. Era la que, de alguna manera, mantenía unido al grupo. Era tan especial que cualquier hombre podría enamorarse de ella, pero nunca mantuvo una relación larga. Al menos en esos últimos cuatro años que se conocían. Greta nunca quiso hablar de su pasado. Quizá era demasiado malo como para deprimirnos por él o demasiado bueno como para que buscásemos una razón por la que lo dejó todo y se mudó a su ciudad. Estaba claro que Greta era especial. Era su amiga. Era la amiga de todos. Pero no, prefirió no llamarla. Se preocuparía demasiado y Cloe sólo necesitaba un café para despejarse. Quizá tras pasar la noche, llegando la mañana, la llamase para ver cómo estaba. Le apetecía disfrutar de un café con tostadas junto a Greta, ella siempre sabía empezar el día con buen pie. Y además, le iba a preguntar por su pasado. Sí, lo había decidido, iba a hacerlo.

No sirve de nada.


¿De qué sirve que te diga que no dejo de pensar en ti desde que me despierto? ¿De qué sirve que a veces no pueda ni pensar con claridad ni hacer bien mi trabajo como es debido? Explícame qué gano diciéndote que únicamente siento miedo como los demás, cuando pienso que pueden hacerte daño. Esa es la razón por la que estoy en este porche Ivy Walker. Temo por tu seguridad por encima de todo. Y sí, bailaré contigo en nuestra noche de bodas.

lunes, agosto 23

Último año.

Recuerdo el primer beso. Quisiera recordar el primer te quiero. Recuerdo el primer “cara a cara”. No consigo olvidar el empeño que ponías en mí. Nunca llegaré a sacar de mi cabeza los momentos contigo. No fueron muchos, es cierto, pero para mí fueron especiales. No sé qué me pasa, un día te adoro y otro parece que ya no siento nada. Es extraño sentir esto mientras crees que no se siente nada. Redundante, pero así. Me gustaba que te preocupases por mí, me encantaba saber que me querías, idolatraba el tacto con que me decías las cosas importantes y la gracia con que me decías lo insignificante. En realidad, todos dicen que estamos hechos para estar juntos. Yo también lo pensé. Quizá lo siga haciendo. A ti me referí muchas veces como “el hombre de mi vida”… Está bien, no sé por qué lo hice, no me dio tiempo a enamorarme de verdad de ti. Pero me hiciste estar tan cerca… Quería irme contigo, a donde fuese. Quizá sea más fuerte el sentimiento que me hace pensar en el pasado que el sentimiento que me hace decirte que te necesito. En estos momentos me es difícil decir que quiero estar contigo, decir que quiero estar con alguien, que me quiero esforzar porque algo salga bien. La espera terminará pronto. Nuestro último año me hace coger aire, respirar, y sentir que algo va a salir bien.

Merece la pena.

Resumiré las cuatro horas de discusión que siguieron. No es fácil mantener una relación y mucho menos conocer verdaderamente a la otra persona y aceptarla tal como es con sus defectos y su pasado. Jack me confesó su temor a ser rechazado si lo conocía de verdad, si se mostraba totalmente desnudo. Jack había comprendido después de estar dos años conmigo, que no me conocía en absoluto. Ni yo a él. Y que para amarnos verdaderamente teníamos que conocer la verdad el uno del otro, aunque a veces sea difícil de asumir. De modo que le dije la verdad. Que nunca le había sido infiel, también le dije que había visto a Mathew aquella tarde. No se enfadó conmigo porque no había pasado nada, claro. Le confesé a Jack que para mí lo más difícil es decidir estar definitivamente con alguien. La idea de que es el hombre con el que voy a pasar el resto de mi vida, decidir que voy a hacer el esfuerzo de seguir, de solucionar las cosas y de no huir en cuanto surge un problema, me resulta muy difícil. Le dije que no podía estar con un hombre el resto de mi vida. Era mentira, pero lo dije de todas formas. Me preguntó si era una ardilla que cree que los hombres son frutos secos que se almacenan para el frío invierno. Me pareció muy divertido. Luego me dijo una cosa que me ofendió. El tono cambió drásticamente, pero lo había entendido mal. Pensé que quería decir que ya no me quería y que quería cortar conmigo. Siempre me ha fascinado como las personas pueden pasar de amarse locamente a no sentir absolutamente nada, nada. Es muy doloroso. Cuando presiento que alguien me va a dejar tiendo a romper la relación antes de tener que pasar por eso. Aquí está. Una más, una menos. Otra historia de amor desperdiciada. A él lo quería de verdad. Cuando pienso que ha terminado, que nunca volveré a verle… Bueno sí, nos encontraremos casualmente y conoceremos al nuevo novio o novia del otro. Nos comportaremos como si nunca hubiéramos estado juntos. Luego, poco a poco, pensaremos cada vez menos en el otro, hasta que lo olvidemos completamente. Casi. Siempre es igual, cortar, deprimirme, beber, tontear, conocer a un tío tas otro y follar para olvidar al verdadero amor de mi vida. Después al cabo de unos meses de vacío total, volveré a buscar al verdadero amor. Buscar desesperadamente por todas partes. Y al cabo de dos años de soledad conocer un nuevo amor y jurar que será el definitivo hasta que también vuelva a perderlo. Llega un momento en la vida en que no podemos recuperarnos de otra ruptura. Aunque esa persona nos fastidie el sesenta por ciento del tiempo, no podemos vivir sin ella, aunque se despierte todos los días estornudándonos en la cara… nos gustan más sus estornudos que los besos de cualquier otra persona.

domingo, agosto 22

Carrie.


Creía que había destruido todos los recuerdos de nuestra relación… pero ahí estaba esa foto. La habíamos tomado con una cámara desechable antes de darme cuenta de que también podíamos ser desechables.

sábado, agosto 21

Arrebatándonos los sentidos.


Inmediatamente me ansió por la muñeca y me atrajo hacia él con incredulidad, como si fuera una aparición esperada. Me tomó entre sus brazos y me fue besando con ternura, con pasión, con desesperación. Y todo el tiempo que nos habíamos negado el uno al otro surgió de pronto arrebatándonos los sentidos. No respondimos a las llamadas de la puerta ni del teléfono, no reparamos en que hubo una tormenta, no recuerdo ni el resplandor de los rayos ni el fragor de los truenos. Esa noche el mundo dejó de existir.

Cántame.


- Las audiciones sin ti son como...un jardín sin flores, como un bocata sin jamón...
- Y no me has oído cantar...¡si no hasta te enamoras de mí!

- ¿Y eso sería tan terrible?